Quiero infectarme de ómicron. Por qué es una mala idea

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Esta pregunta se la hacen muchas personas últimamente y es un tema que sale con frecuencia en casi todas las conversaciones entre amigos y familiares.

¿Por qué no nos contagiamos de Ómicron y acabamos con esta pesadilla del covid? Es suave, ¿verdad? ¿Y puede aumentar la inmunidad?

Telemedical te explica 5 razones por las que no deberías intentar contagiarte de Ómicron deliberadamente.

Incluso los casos más leves de la variante ómicron a menudo tienen fiebre intensa, fuertes dolores musculares, ganglios linfáticos inflamados, dolor de garganta y congestión severa, lo que deja a las personas debilitadas durante días.

  1. La gente habla de Ómicron como un resfriado fuerte, y no es un mal resfriado, es una enfermedad que pone en riesgo tu vida.

Un estudio reciente de más de un millón de personas, publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., encontró que el riesgo de desarrollar un episodio grave de COVID-19 era mayor en personas vacunadas de 65 años o más, personas con sistemas inmunitarios debilitados o personas que tenía al menos una de los siguientes factores de riesgo: diabetes o enfermedad renal, cardíaca o pulmonar crónica, enfermedad neurológica o enfermedad hepática.

Sin embargo, incluso las personas sin ninguna afección médica subyacente pueden enfermarse gravemente.

Es cierto que si contraes la variante ómicron de la COVID-19, a diferencia de la variante delta, tendrás menos posibilidades de que te hospitalicen, menos posibilidades de que te ingresen en una unidad de cuidados intensivos con ventilación asistida y con menos riesgo de muerte, y esto es cierto para todos los grupos de edad.

  1. Puede contraer COVID persistente

La pérdida del olfato (y por lo tanto del sentido del gusto) se ha convertido en un síntoma más común en los casos leves de COVID-19. Las investigaciones muestran que alrededor del 80 por ciento de las personas recuperan su capacidad en aproximadamente un mes, pero otras aún no pueden oler ni saborear después de seis meses o más. Y un pequeño porcentaje de personas nunca podrán recuperar estos dos sentidos.

Este es solo uno de los muchos problemas de salud que pueden prolongarse después de padecer COVID-19.  También llamado COVID persistente, este fenómeno se caracteriza por síntomas debilitantes como dificultad para respirar, fatiga extrema, fiebre, mareos, niebla en la cabeza, diarrea, palpitaciones, dolor muscular y abdominal, cambios de humor y problemas para dormir.

La COVID grave a largo plazo puede dañar los pulmones, el corazón y los riñones, así como la salud mental.

Todavía estamos tratando de comprender por qué se produce el COVID persistente, por esa razón, como no lo entendemos, no es buena idea infectarse con un virus tan complejo.

  1. Puedes contagiar la enfermedad a los demás

La mayoría de los niños aún no han sido completamente vacunados.

Esto significa que cualquier comportamiento de riesgo que pueda exponerlo a Omicron, como no usar una mascarilla, no seguir las pautas de distanciamiento social o meterse en una aglomeración, especialmente en interiores, podría poner en riesgo a otros, quienes luego podrían transmitir el virus a sus hijos o a personas no vacunadas.

Los datos muestran una tendencia al alza en la morbilidad infantil que supera con creces el pico de las olas pasadas de la pandemia.

El aumento causado por los contagios de ómicron ha llevado a un aumento vertiginoso en el número de casos de COVID-19 y ha dejado un número récord de niños en los hospitales.

Hasta ahora, las infecciones de COVID-19 en niños han sido leves durante la pandemia, pero la gran cantidad de casos causados ​​por la variante altamente contagiosa de Ómicron está causando que los niños menores de 18 años estén visitando el hospital en mayor medida que durante toda la pandemia.

  1. Serás una carga para el sistema de salud

Al contraer deliberadamente cualquier variante del SARS-CoV-2, que es el nombre oficial del nuevo coronavirus, ejercerá una presión añadida sobre el sistema de atención médica.

  1. No tientes a la suerte

Nunca ha sido una buena idea contraer deliberadamente una enfermedad. Los que tenemos cierta edad, recordamos cuando nuestros padres hacían “fiestas de varicela” para exponer a sus hijos pequeños y lo dejaban a propósito junto a un amiguito infectado. Dado que los casos de varicela en adultos son más severos, la idea era que sus hijos se contagiasen lo antes posible para no contraerla de adulto.

Pero eso también era una mala idea. Ya que la mortalidad causada por la varicela en niños es escasa pero siempre hay un riesgo de que tu hijo sea ese mínimo porcentaje al que le toca pasar la enfermedad de manera grave.

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